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Sede de la BATT
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Historia

Orígenes
A finales de los años 50, Rafael María Rosales, cronista del Táchira, propuso la creación de una biblioteca tachirense. Pero esta iniciativa sólo se concretó tiempo después, cuando Ramón J. Velásquez gestionó la creación de la BATT.
En el primer año de la década de los 60, los días en los que Velásquez ejercía el cargo de secretario general de la Presidencia de la República (1959-1963), un grupo de intelectuales del Táchira, con motivo de la conmemoración del cuatricentenario de la fundación de la ciudad de San Cristóbal, acudió a su despacho con el fin de solicitar su apoyo para la ejecución de una serie de obras  para la ciudad, entre ellas figuraba la edición de algunos libros.
La BATT, en sus primeros años, contó con el apoyo de la Presidencia de la República, y bajo la dirección de Velásquez, durante sus cuatro años como secretario general de la Presidencia, se publicaron los primeros 35 títulos, casi todos impresos en la Imprenta Nacional.


Trascendencia de la BATT
A pesar de los problemas financieros y la falta de apoyo que ha padecido en muchas oportunidades, la BATT no ha dejado, desde 1960 hasta nuestros días, de rescatar y difundir la historia y cultura del Táchira. Sobre esto, se lee en la Crónica Menor del 4 de marzo de 1999, de Mons. Baltazar Enrique Porras, el siguiente comentario: “Creo que si existiera un libro de récords Guiness para los asuntos propios de la tierra de Bolívar, la BATT tendría la corona de dicha distinción por varios motivos”.


Actividad editorial
Como ya mencionamos, entre 1960 y 1963, se publicaron los primeros 35 títulos de la BATT, con apoyo de la Presidencia de la República y algunos particulares. Después de esta primera etapa, la BATT no ha tenido ayudas económicas frecuentes. Los libros han sido financiados por particulares e instituciones públicas y privadas, pero el apoyo no ha sido constante. La existencia de la BATT y de sus publicaciones, hoy día, se debe a un solo hecho: la colaboración.
La BATT tiene publicados, hasta el 2011, un total de 193 títulos. Esta cifra incluye obras de autores originarios del Táchira y aquellas que, pese a no ser de la autoría de tachirenses, tratan sobre este estado andino. La colección de la BATT incluye las obras de autores clásicos de la región, como Samuel Darío Maldonado, Emilio Constantino Guerrero, Manuel Felipe Rugeles, Rafael de Nogales Méndez. Junto a estas obras figuran las de cronistas e historiadores, como Tulio Chiossone, Rafael María Rosales, Villamizar Molina. También se publican las obras de profesionales, cronistas, e intelectuales, que han tratado en sus investigaciones al Táchira y temas relacionados con esta entidad andina.
Las obras que constituyen la colección de la BATT, de acuerdo con la clasificación que hace Ildefonso Méndez, director ejecutivo de la fundación, comprenden áreas como: administración pública, agricultura, alimentación, arquitectura, bibliografía, biografía, centros urbanos, cocina, comercio, derecho, documentación, economía, educación, filología, folclore, genealogía, geografía, historia, historiografía, ideas políticas, instituciones, lenguaje, literatura, manifestaciones artísticas, medicina, música, periodismo, poblamiento, religión, sociedad, testimonios, toponimia y tradiciones.

Situación actual
Cinco décadas en las que la BATT ha hecho importantes aportes a la historia y la cultura, tanto regionales como nacionales, a través de la publicación de 193 libros y de actividades como reuniones de trabajo, donación de obras, y presentaciones de libros. Sin embargo, pese a su trascendencia y su contribución, quizá la BATT no es tan conocida como quisieran los hombres y mujeres que, con su contribución, hacen posible la permanencia de la Biblioteca en la actualidad.
En sus inicios no tuvo una personalidad jurídica. Luego se establece como asociación civil, primero en Caracas y después en San Cristóbal. Desde febrero de 2008, la BATT pasó a ser una fundación.
La BATT como fundación quedó constituida por un presidente-fundador, Ramón J. Velásquez, un director ejecutivo, Ildefonso Méndez, y un Consejo Asesor, integrado, actualmente, por un grupo de intelectuales que prestan su apoyo a la fundación.

 

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